Información nutricional por 100 Ml.
Valor energético 450kl/107kcal..
Grasas ………………....,.…….0g
De las cuales:
Saturadas……………………. 0g
Hidratos de carbono… .9,35g
De los cuales:
Azucares……………...……93 g
Proteínas……….…….…0,07g
Sal…………………......0g
Información nutricional por 100 Ml.
Valor energético 450kl/107kcal..
Grasas ………………....,.…….0g
De las cuales:
Saturadas……………………. 0g
Hidratos de carbono… .9,35g
De los cuales:
Azucares……………...……93 g
Proteínas……….…….…0,07g
Sal…………………......0g
Información nutricional por 100 Ml.
Valor energético 354kl/84kcal..
Grasas ………………....,.…….0g
De las cuales:
Saturadas……………………. 0g
Hidratos de carbono… .2,02g
De los cuales:
Azucares……………...……20g
Proteínas……….…….…0,07g
Sal…………………......0g
Información nutricional por 100 Ml.
Valor energético 398kl/95kcal..
Grasas ………………....,.…….0g
De las cuales:
Saturadas……………………. 0g
Hidratos de carbono… .0,6g
De los cuales:
Azucares……………...……6 g
Proteínas……….…….…0,07g
Sal…………………......0g
Información nutricional por 100 Ml.
Valor energético 393kl/94kcal..
Grasas ………………....,.…….0g
De las cuales:
Saturadas……………………. 0g
Hidratos de carbono… .0,46g
De los cuales:
Azucares……………...……4,6 g
Proteínas……….…….…0,07g
Sal…………………......0g
Información nutricional por 100 Ml.
Valor energético 393kl/94kcal..
Grasas ………………....,.…….0g
De las cuales:
Saturadas……………………. 0g
Hidratos de carbono… .0,46g
De los cuales:
Azucares……………...……4,6 g
Proteínas……….…….…0,07g
Sal…………………......0g
Información nutricional por 100 Ml.
Valor energético 393kl/94kcal..
Grasas ………………....,.…….0g
De las cuales:
Saturadas……………………. 0g
Hidratos de carbono… .0,46g
De los cuales:
Azucares……………...……4,6 g
Proteínas……….…….…0,07g
Sal…………………......0g
¡Feliz 2026!
Desde Bodega Zinca O Biedau,
queremos desearte
un año lleno de ilusión, vino y raíces profundas.
Recordando
este 2025, celebramos momentos que nos llenaron de orgullo:
La presencia de
nuestros vinos en el
V Aniversario de Alto Jalón Radio, donde compartimos nuestras
garnachas con tantas personas que valoran lo auténtico y lo natural.
La pasión por
desmontar mitos del
vino natural y defender un oficio que nace desde la viña y
no del laboratorio.
Cada paso dado en
nuestra viña familiar, desde
la vendimia hasta la elaboración artesanal, manteniendo viva la
tradición y el amor por la tierra.
Gracias por acompañarnos, leer nuestras historias y brindar con nosotros. Que este nuevo año venga con más encuentros, vinos con alma y recuerdos compartidos alrededor de una copa.
Por un 2026 lleno de salud, pasión y
buenos vinos
Con
todo nuestro agradecimiento,
Bodega Zinca O Biedau –
Nuestra Ilusión Natural
La Bodega O Biedau vivió una jornada muy especial el pasado 22 de
noviembre en Arcos de Jalón, donde sus vinos fueron recibidos con gran interés
tanto en la feria artesanal como en la gala
del V aniversario de Alto Jalón Radio.
Durante la mañana, numerosas personas se acercaron al
puesto de la bodega en la feria artesanal para conocer el proyecto, charlar
sobre vino y degustar elaboraciones nacidas de la viña de Ariza. El contacto
directo con el público y el interés mostrado por los asistentes hicieron de la
mañana una experiencia muy positiva para la bodega.
Por la tarde, en el cóctel del aniversario, la garnacha
de O Biedau fue una de las protagonistas, recibiendo muy buenas valoraciones y
despertando gran curiosidad entre los asistentes a la gala.
Desde la Bodega O Biedau agradecemos el cariño
recibido y la excelente organización del evento, así como el trabajo de Alto
Jalón Radio, que con iniciativas como esta da visibilidad a los proyectos
locales y al territorio.
Una jornada para recordar, compartir vino y seguir apostando por la tradición y la cercanía.
Durante años se repitieron los mismos discursos: que el vino natural es inestable, raro, improvisado o poco profesional. ¿Quién repite esas ideas? Precisamente quienes tienen más que perder si el consumidor descubre que el vino puede hacerse sin aditivos, sin artificios y sin filtros industriales.
En Bodega O Biedau hacemos vino desde la viña, no desde el laboratorio. Y por eso queremos desmontar algunos mitos.
Mito 1 — “El vino natural es inestable”
La realidad:
Inestable es un vino que necesita una lista de aditivos más larga que la etiqueta. Si una bodega industrial ‘estabiliza’ su vino con química es porque la uva no aguantó el proceso.
Un vino natural bien hecho, con uva sana y trabajo serio en la viña, se sostiene solo.
La naturaleza no falla: fallan quienes intentan maquillarla.
Mito 2 — “Los vinos naturales saben raro”
La realidad:
“Raro” significa “diferente a lo que hace la industria”. Si tu paladar se acostumbra a vinos clonados, uniformes y fabricados para gustar a todos, claro que un vino con identidad te sorprende.
Si te parece raro que un vino sepa a fruta, tierra y vida, el problema no es del vino.
Mito 3 — “Los naturalistas improvisan”
La realidad:
Improvisar es producir millones de litros sin mirar una viña en todo el año y luego corregirlo todo a base de aditivos.
Hacer vino natural es justo lo contrario: observar la viña cada día, decidir la vendimia por madurez real, acompañar las fermentaciones sin artificios y trabajar con una limpieza obsesiva.
Intervenir menos exige más oficio, no menos.
Mito 4 — “Sin sulfitos no se puede hacer vino de calidad”
La realidad:
El sulfito no mejora la uva. La calidad nace del campo, del suelo, del clima, de la mano que poda y de la que vendimia.
Las grandes bodegas defienden este mito porque necesitan justificar procesos gigantescos, donde la química sirve para corregir lo que no se cuidó antes.
Quien empieza en la viña no necesita terminar en el laboratorio
Mito 5 — “El vino natural es una moda pasajera”
La realidad:
Moda es lanzar cada año una etiqueta distinta con el mismo vino dentro.
El vino natural no es una moda: es volver a la raíz, a cuando el vino era vino y no un producto ajustado a catas y marketing
La moda pasa; la viña queda
Mito 6 — “Los vinos industriales son más seguros”
La realidad:
Seguridad no es sinónimo de industrial. Las bodegas pequeñas controlamos racimo a racimo y depósito a depósito.
Las industriales dependen de procesos masivos donde solo la química puede garantizar uniformidad.
Lo artesanal es control; lo masivo es estadística.
Mito 7 — “El consumidor no nota la diferencia”
La realidad:
La nota, vaya si la nota. Quizá no sepa explicarlo, pero lo siente: frescura, energía, autenticidad. Un vino natural no está diseñado para ser perfecto, está hecho para ser verdadero.
El vino natural no necesita justificar su sabor; el industrial sí.
Conclusión: El vino con alma siempre gana
Quienes elaboramos vinos naturales no competimos con cifras, ni con anuncios, ni con producciones gigantes. Competimos en honestidad. Nuestro vino no es uniforme, es real.
Y preferimos una botella con alma antes que un millón sin identidad.
El futuro del vino no está en esconder la naturaleza, sino en dejar que hable.
Si quieres comprobar la diferencia por ti mismo, ven a conocer nuestra viña, prueba una de nuestras garnachas y decide con tu paladar, no con lo que te digan las etiquetas del supermercado.
La verdad del vino empieza en la uva. Y la uva, aquí, habla claro.
Este sábado 22 de noviembre, nuestra querida Bodega Zinca “O Biedau”, de Ariza, se une a una cita muy especial: el V aniversario de El Alto Jalón, que se celebra en Arcos de Jalón. Será un día para vivirlo con todos los sentidos, y desde nuestra bodega queremos compartir con vosotros cómo vamos a formar parte de esta gran fiesta comarcal.
Por la mañana: mercado artesanal y vinos de la bodega
Desde primera hora, el mercado artesanal se instalará en la calle del Espacio Cultural, un espacio perfecto para descubrir productos locales, artesanía y delicias de la zona. Según la programación oficial del evento, abrirá sus puertas a las 10:00 h.
Nosotros estaremos allí, ofreciendo una selección de nuestros vinos para que podáis probar y llevaros a casa el sabor de Ariza.
Por la tarde: cóctel Alto Jalón + degustación de nuestra garnacha
Pero eso no es todo: por la tarde participaremos en el cóctel del V aniversario de Alto Jalón Radio, un momento muy especial donde os invitamos a degustar nuestra garnacha de Ariza. Se trata de un vino muy personal, elaborado con mucho cariño, que refleja la esencia de nuestras viejas cepas familiares. De hecho, según los impulsores de nuestra bodega, el proyecto es muy auténtico y artesanal: cuentan con apenas 0,72 hectáreas de viñedo y su vino se elabora sin aditivos.
Esta garnacha no solo representa nuestro trabajo, sino también la tradición vitivinícola de la zona: las cepas de Ariza, el paisaje del Alto Jalón y la pasión de una familia que ha recuperado un legado.
¿Por qué es especial para nosotros?
Conexión con la comarca: El Alto Jalón no es solo un medio de comunicación, sino un proyecto cultural que impulsa el talento rural. Su V aniversario es una ocasión perfecta para celebrar raíces, comunidad y emprendimiento local.
Visibilidad para bodegas pequeñas: Como bodega familiar y muy limitada en producción, estos actos nos dan la oportunidad de conectar directamente con el público, compartir nuestra garnacha y contar nuestra historia.
Experiencia compartida: No solo es una feria de mercado o un cóctel, es una experiencia cultural: talleres, música, arte local, proyecciones… todo en un solo lugar.
Te animamos a que nos acompañes durante el día: pasar por nuestro puesto por la mañana, charlar sobre vino, terroir y vinos naturales, y luego brindar con nosotros por estos cinco años de Alto Jalón. ¡Nos encantará verte por allí!
Ya
tenemos en barricas de la Bodega O Biedau nuestros tres vinos después de la fermentación alcohólica, las uvas son
de la magnífica cosecha 2025 de la viña Zinca O Biedau en Ariza
El clarete: proviene 100% de garnacha tinta centenaria, no es mezcla de uvas tinta y blanca, es solo el mosto fermentado sin contacto con los hollejos, como lo hacían nuestro abuelo y nuestro padre. Ahora descansa en la barrica donde se producirá la fermentación malolactica, Este vino tiene el dulzor de la garnacha y se usaba para momentos especiales, hacían poco ya que era una especie de capricho que se daban en casa los labradores. Ahora entiendo cuando cada vez que había una visita especial le ofrecían el clarete; le decían a mi abuelo anda saca ese clarete que tienes escondido...
Tiene
un sabor muy afrutado y agradable, le gusta mucho a los no bebedores de vino. Esperaremos
a Marzo para comprobar si es como el que hacían nuestros abuelos.
Blanco
: después de muchos años intentando sacar vino blanco de nuestra garnacha blanca
centenaria parece que lo hemos conseguido, tiene buen color y un sabor a garnacha profundo que si no lo
ves crees que tinto, ahora descansa en la barrica y en Marzo también le veremos
nacer.
Tinto: Tiene visos de ser
excepcional. Nada mas sentirlo notas lo bien que se ha portado nuestra viña O
Biedau con sus cepas garnacha tinta plantadas en 1944 y que este año han dado
una cosecha inmejorable. Esos racimos prietos de garnacha sanos y bien
madurados al sol abrasante de este verano han dado un mosto idóneo para
conseguir nuestro vino tinto tan característico e ilusionante.
Esperamos que sigan diciendo que beber este vino es como beberse la tierra.
Os
dejo mi frase preferida de P. Coelho:
"Un niño siempre puede enseñar tres
cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con
algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea"
En un rincón de Aragón, en Ariza, hay una viña antigua: la Viña *El Corral del Coto*, plantada en 1944. La viña crece en marga arcillosa, abrazada por ese clima mediterráneo continental que define la dureza de los inviernos, el calor abrasador del verano, los contrastes que queman unos días y refrescan otros. La palabra “garnacha centenaria” no es solo etiqueta: es la savia, el pulso de una familia que con manos y raíces profundas se empeña en mantener viva la tierra que sus antepasados labraron.
Desde niños ayudaron en vendimias, despampanando, cavando, cuidando la vid: tareas sencillas, tareas duras, que enseñan que el vino parte de la viña y no al revés. Se aprende a esperar, a sentir la tierra, a hablar con la cepa, a reconocer en su lucha la propia fuerza heredada.
Con los años, la familia decidió apostar por la naturalidad: evitar aditivos, confiar en fermentaciones tradicionales, seleccionar la uva a mano, trasiegos sin prisas, filtraciones suaves, sin artificios. Hacer lo que sus antepasados sabían, quizás sin nombre de “vino ecológico” o “natural”, pero con la conciencia de que la viña merece ser tratada con respeto, paciencia y humildad.
Hay historias de años secos, veranos crueles, lluvias escasas, pájaros hambrientos que roban uvas maduras, calor que agota la cepa, que adelanta la vendimia, que obliga a buscar soluciones: redes, inventos, sudor, riego. Cada jugada meteorológica tiene consecuencias: algunas pérdidas, otras enseñanzas.
También hay esperanzas sembradas en silencio. Uno de los proyectos más queridos: recuperar la tierra vieja, plantar encinas truferas, recuperarlas, cuidarlas con mimo, esperar años —años de sol, de noches frías, de cuidar raíces, de sujetar con valla cada retozo, de llevar agua, de bastantes viajes— para que la tierra genere algo más que vid. Que la tierra dé una segunda cosecha distinta, silenciosa, perfume bajo tierra: trufas. Un homenaje a nuestro padre José.
Con ese espíritu, se conquista espacio: mercados artesanales, concursos de catadores, participación en actividades locales, en fiestas, con la intención de que otros vean lo que para ellos es vida cotidiana. Vamos a mercadillos, donde mostrar nuestro vino, la garnacha, escuchamos a la gente, prueban, extienden mesas, ponen carteles, comparten vasos, sienten alegría cuando alguien dice “esto sabe a uva”, “esto es tierra”, “esto es casa”.
El vino comienza a legalizarse, a tomar forma oficial, a usar etiqueta homologada, registro embotellador, etc. No sólo se trabaja con la tradición; también con la responsabilidad, para lo que ha costado durante tanto tiempo pueda salir al mundo con dignidad.
Hay celos de conservar lo pequeño, de resistir en tiempos que empujan hacia lo grande, lo fácil, lo rápido. Víñedos que se abandonan, viñedistas que desisten. Pero la familia de O Biedau sigue ahí: cuidando el viñedo, atendiendo nuestra viña con esmero, creyendo que lo natural vale tanto como lo moderno, que la memoria de los que trabajaron la tierra no debe perderse.
Con el amor por la tierra, con nuestra garnacha centenaria, la ilusion de nuestras trufas, surgen los momentos de triunfo: cuando alguien compra una botella en una tienda local, cuando el vino se prueba en un mercado, cuando se queda sin existencias por la buena aceptación, cuando un nuevo concurso reconoce lo hecho. No son glorias estruendosas, sino victorias de Nuestra Ilusion Natural.
Hoy, después de tantos años, O Biedau no sólo es viña y vino.La vendimia
de este año ha sido simplemente magnífica. En nuestra bodega hemos
recogido nada menos que 1.634 kilos de garnacha, una variedad que cada
año nos sorprende por su calidad y carácter.
Lo más
especial, como siempre, ha sido la compañía: casi toda la familia “O Biedau”
se unió a la jornada, compartiendo esfuerzo, risas y la satisfacción de
trabajar juntos en una tradición que nos une.
Además,
hemos vuelto a disfrutar del ya tradicional Concurso de Catadores Villa de
Ariza, que una vez más contó con buena acogida y un ambiente inmejorable.
Es una cita que esperamos cada año con mucha ilusión y que sigue demostrando el
amor por el vino y la cultura en nuestra tierra.
La vendimia 2025 quedará en nuestro recuerdo como una campaña especial, llena de buenos momentos y promesas de grandes vinos.
Por fin y después de el largo proceso, las botellas de vino garnacha centenaria, estan disponibles para que las podáis comprar en dos tiendas.
En Ariza en el supermecado Covirán las podréis encontrar en la zona de vinos.
En Monteagudo de las Vicarías en la tienda de comestibles La Paloma, os atenderán muy amablemente, tienda muy cuca.
El área de autocaravanas de Ariza promocionada por nosotros esta siendo un éxito.
Así que estamos muy contentos por las dos cosas.
Ofrecemos entusiasmo por las cosas bien hechas.
Como sabéis hemos llevado nuestros vinos por primera vez a un mercadillo artesanal en Monteagudo de las Vicarías.
Pequeño pero muy animado y gente muy natural y maja.
Montamos las mesas y colocamos nuestros vinos y carteles.
Expectantes, ponemos cara de vinateros honrados y observamos a los que pasan por nuestro puesto.
Después de los anuncios por altavoz de nuestra bodega, empiezan a probar nuestro vino, el de 2018 gusta mucho, las opiniones son: es como beberse la uva, muy natural, sano, no se sube a la cabeza...
Las ventas empiezan a crecer y crecer hasta quedarnos sin botellas de 2018.
Nuestro empeño y la honestidad del vino que proponemos nos llena de alegría al ver que gusta y que la gente nota su naturalidad y nuestra maravillosa garnacha.
Gracias, abuelo Manuel, tíos Manuel y Antonio y sobre todo a José, nuestro padre, por dejarnos este maravilloso legado de la viña El Corral del Coto (Zinca "O BIEDAU" en aragonés) por el que sentimos tanta satisfacción y orgullo.
Agradecemos a los organizadores la invitación a participar en el mercadillo.
El próximo sábado 19 de Abril tendremos un puesto en el mercado artesanal que se celebra en Monteagudo de las Vicarías, bonito pueblo de Soria.
Es la primera vez que presentamos nuestros vinos, dando la oportunidad de catar y comprar nuestro vino natural producido de forma tradicional de nuestra maravillosa y antigua viña de garnacha plantada por nuestros abuelos en 1944.
Nuestro vino tiene toda la pasión y carácter de aquellos que trabajaron está tierra para sacarle hasta la ultima gota para su subsistencia.
Muchos pasajeros de la estación de Ariza, iban a la huerta de mis abuelos a llenar las garrafas de aquel vino fuerte y sabroso que bebían en cada comida.
Ahora quizás no todo el mundo sepa apreciar este vino, con mucho cuerpo, su toque de garnacha brava y sabor de la tierra que dio vida a nuestro pueblo de Ariza.
Después os contaré cómo ha sido el primer mercado de la Bodega O BIEDAU.
Producto de EspañaEmbotellado por Bodega O Biedau, C.B.,Ariza, España.Grado alcohólico : 15%Vol.0,75L.Ingredientes: UvaNo contiene sulfitosRegistro embotellador 50/42996
En el año 2008, en un pequeño rincón de la finca el Corral del Coto de
Ariza decidimos recuperar una pequeña parcela. Nuestro padre, un hombre de
campo con manos curtidas por el trabajo y un corazón lleno de sueños, decidió
arrancar una parte de una vieja viña. La tierra, yerma y cansada, parecía haber
perdido su vigor, pero no estábamos dispuestos a abandonarla y vimos en ella un
potencial que pocos podían imaginar.
Fué entonces cuando, con determinación y esfuerzo, plantamos 120 pequeñas encinas truferas, cada una de apenas 15 centímetros de altura. El trabajo fue duro, agotador incluso. Cavar hoyos en la tierra seca, proteger las frágiles raíces y asegurarnos de que cada árbol tuviera suficiente espacio para crecer fue una tarea que nos llevó mucho tiempo, protegerlas con una valla de 1000 metros, con cientos de postes de madera que tuvimos que clavar en la tierra seca.El proceso de la valla fue agotador.
Clavamos los postes en la tierra, colocamos cada uno de ellos, nos aseguramos de
que estuvieran nivelados y luego extender la malla. Cada metro de valla
construido era una victoria, pero también un recordatorio de lo mucho que aún
quedaba por hacer.
Hubo momentos de frustración y cansancio, pero también de risas y
camaradería. Nos turnábamos para animarnos,compartiendo
historias y sueños. A veces, discutíamos sobre la mejor manera de hacer las
cosas, pero siempre encontrábamos una solución.
Pero lo más difícil estaba por venir.
Los primeros veranos fueron una prueba de paciencia y resistencia. El sol abrasador y la falta de lluvia nos obligaron a acarrear agua, cientos de viajes con la furgoneta y el depósito de 300 litros, muchos metros de tubos con gotero para regar las pequeñas encinas. Cada gota de sudor y agua que caía sobre la tierra era una promesa de que, algún día, ese esfuerzo daría sus frutos. Años pasaron, y con ellos, muchas jornadas de espera y cuidado. Las encinas crecieron lentamente, pero con firmeza, hasta convertirse en árboles robustos y majestuosos.
Hoy, 1 de febrero de 2025, después de casi 17 años de trabajo y dedicación, hemos recolectado las primeras 9 trufas.Agradecemos a Sergio por la dedicación en entrenar a su magnifica perrita NOA que ha encontrado las trufas.
La emoción que sentimos es
indescriptible. Ver cómo aquel sueño, que comenzó con una tierra yerma y unas
pequeñas encinas, se ha convertido en una realidad, nos llena de orgullo y
gratitud. Las trufas, oscuras y aromáticas, son el fruto de años de esfuerzo,
de preocupación y de días de trabajo incansable.
Esta cosecha no es solo un logro, sino un recordatorio de que, con paciencia y perseverancia, incluso la tierra más agotada puede renacer y dar vida. Hoy celebramos no solo las trufas, sino el camino que nos ha traído hasta aquí, un camino marcado por el amor a la tierra y la fe en un futuro mejor.
Hoy, rendimos homenaje a la tierra que nos vio nacer,esta tierra difícil que nuestros abuelos trabajaron con amor, y que ahora, generosa, nos entrega sus frutos.
Esta tierra, testigo de sueños y sudores, guarda en sus entrañas la historia de quienes la amaron, de quienes la cuidaron con manos callosas y esperanza,y hoy nos regala el tesoro de las encinas truferas,un legado que brota de raíces profundas.
En especial honramos a nuestro padre, José, hombre de campo, de silencios sabios y corazón noble, que supo cuidar esa tierra con valores, enseñanzas y un amor infinito por la naturaleza.
Hoy, estas encinas truferas son símbolo de su esfuerzo,de su conexión con la tierra y de su legado vivo.
Gracias, PAPA, por ser el guardián de este pedazo de tierra,y por dejarnos un fruto que es, más que alimento,un símbolo de tu amor por nosotros.
Que este homenaje sea un canto a la vida, a la tierra que nos une, y a la memoria de un hombre que supo honrarla con su trabajo y su corazón.
¡Gracias, PAPA!
Por siempre en nuestras raíces.
Como ya he contado en alguna entrada, descubrimos en un baúl en la casa de mis abuelos un libro, me atrevo a decir el único libro que había, LIBRO DE LOS SECRETOS DE AGRICULTURA, CASA DE CAMPO Y PASTORIL, traducido por Fr. Miguel Agustin en 1617, publicado en Zaragoza por la viuda de Pedro Verges en 1646.
Suponemos que nuestro ancestro conocido más antiguo se hizo con este incunable y fue pasando de generación en generación hasta nosotros.
Lo he leído muchas veces y en lo que atañe a la viña y vinos viene a corroborar lo que nuestros tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y nuestro padre han venido haciendo siempre y que nos han transmitido boca a boca.
Es curioso como describen el cuidado que había que tener en la viña para que los vinos fueran buenos, era biodinámica actual? Natural? Ecologico? Etc.
Este es el proceso que nosotros aplicamos a la viña, cuidándola en cada paso para que nuestro vino sea natural como ya sabían nuestros antepasados, debe ser la viña y no la bodega la que dé a nuestros vinos su carácter de naturalidad.
Os dejo algún trozo del libro Tercero.
Información nutricional por 100 Ml. Valor energético 450kl/107kcal.. Grasas ………………....,.…….0g De las cuales: Saturadas……………………. 0g...